Porqué Blogaditos
En diciembre de 2000, la autora publicó, en forma independiente, un libro de relatos, escritos entre 1991 y 1999, cuyo nombre era Bocaditos. El libro causó suceso entre quienes lo leyeron que, a pesar de haberlo recibido gratuitamente, pedían que se les devolviera el dinero.
El éxito rotundo al que estaba condenada esta ópera prima, llevó a la edición de Bocaditos 2da. Parte (Agarrate Catalina), en 2003, también con distribución gratuita.
Ambos antecedentes generaron entusiasmo en algunos lectores que querían seguir ligando textos sin desembolsar guita alguna. Por lo que, ante la insistencia de ellos, aparece esta nueva forma de publicar textos que buscan, ahora, aprovecharse de la intervención de los lectores. En honor a este espíritu de encuentro entre autor y lector en el que el autor es autor pero también lector y el lector es también autor, Cecilá decidió tomar la sugerencia de una lectora que, dado el formato, rebautizó a los Bocaditos como Blogaditos. Bienvenidos. Pasean, vean y participen. |
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Cecilia Viviana Laclau (Cecilá) nació, apurada, en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Y ya desde la más temprana infancia, se inclinó por la práctica de innumerables deportes: ajedrez, fútbol, básquet, judo, tenis, truco y, obligada por la escuela, voley. Hasta que se dio cuenta de que lo suyo no eran los deportes.
Después, en honor a su santa homónima, se inclinó por la música y, así, llegaron el tonete, la flauta dulce, la melódica, la guitarra, el piano y el toc toc. Hasta que se dio cuenta de que lo suyo no era la música.
Fue cuando descubrió los videojuegos: el Pacman, el Ms. Pacman, Superpacman y Pacman Junior, hasta que se aburrió. Es que lo suyo no eran los videojuegos.
Entonces, se encontró con la fotografía: foto de este, foto del otro, foto en colores, foto en blanco y negro, foto en sepia, revelado en grano fino, grano grueso y revelado solarizado. Hasta que el alto presupuesto que demanda la fotografía la obligó a darse cuenta de que lo suyo no era la fotografía.
Y, por fin, se hizo periodista: Fanzines, revistas, magazines, sites de Internet, radio, TV, noticias, informes, opiniones y interjecciones guturales. Allí descubrió que el periodismo, sobre todo el periodismo gráfico, era definitivamente su plena vocación, y, a falta de alcohol -por su condición de abstemia-, la embriagó el típico delirio artístico/no-noticioso (muy común entre los periodistas) de creer que el hecho de escribir un suceso bajo técnicas específicas o de adelantar primicias por manejar buenos contactos, lo habilita a uno a la narración de relatos. Es así que apareció todo esto que ustedes tienen la oportunidad de leer: una irrefrenable y compulsiva pasión por expresarse y, gracias a la tecnología de los blogs, por comunicarse en esta suerte de mesa de café virtual, en el que la escriba es sólo quien tira la primera piedra, y todos los que gusten, pueden enriquecerse -y enriquecer a los demás- participando con sus sagaces comentarios.
En cuanto a la autora, como única advertencia, se les avisa a los ocasionales lectores que es muy probable que, una vez que hayan leído estos relatos, descubran que lo suyo tampoco era la literatura.
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